En su columna de opinión para el diario ecuatoriano Expreso, el Embajador de Ucrania, Yuriy Polyukhovych, denunció el ataque masivo ruso que afectó a la Catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas de Kyiv —Patrimonio Mundial de la UNESCO—, un símbolo de un valor espiritual para los ucranianos comparable al de la Iglesia de la Compañía en Quito para los ecuatorianos. El diplomático enfatizó que las agresiones sistemáticas de Rusia contra museos, centros educativos y sitios religiosos de diversas confesiones demuestran la falsedad del discurso del Kremlin sobre la "defensa de los valores tradicionales", evidenciando una histórica política imperial orientada a la destrucción de la identidad ucraniana, a la cual Ucrania opone hoy una firme e inquebrantable resistencia.